Competir con el objetivo de sumar

Cuando distintos proyectos, ideas y perfiles profesionales deciden sumar dentro de una competencia sana y legal, el resultado es una victoria absoluta de la inteligencia colectiva.

Un año más, he tenido la suerte de colaborar con la Universidad de Alicante en DOEACTUA, un programa intensivo de cuatro días en formato concurso participativo y colaborativo en el que jóvenes y no tan jóvenes del entorno universitario presentan sus ideas y proyectos de negocio. Ya hemos llegado a la tercera edición y se sigue repitiendo el número de unos treinta inscritos de los que finalmente, se presenta casi una veintena de propuestas y cinco de ellos son seleccionados para desarrollar su plan empresa durante dos días y competir en la final.

Este año, los cinco finalistas eran realmente buenos: una web que clarifica las posibilidades de internacionalización de una empresa, un aula virtual sobre los pecados capitales para aprender en todas las edades, un buscador con ranking de guías turísticos, un programa recuperador de áreas urbanas en decadencia, una empresa que desarrolla contenido de realidad virtual (impresionante el futuro tecnológico que está a la vuelta de la esquina) y el ganador, una empresa que pone a disposición del colectivo discapacitado la domótica para el uso adaptado de espacios en hogares y hoteles.

Pero lo mejor del formato propuesto por Virginia Payá, madre del programa junto a Rafael Lafont, subdirector de Fundeun, es sin duda el espíritu colaborativo que se respira dentro de la competencia que supone intentar ganar un concurso. Además, el grupo de mentores que participamos y empujamos con nuestra experiencia y energía a los concursantes, estamos implicados y alineados con el programa.

En el mundo empresarial y profesional, a veces se malinterpreta que ganar más no implica que los demás pierdan. De hecho, son los “clusters” o las organizaciones que consiguen resaltar un objetivo común sobre otros individuales, los que logran los mejores resultados. En la provincia de Alicante tenemos muchos ejemplos, el Turrón de Jijona por poner uno de ellos.

A pequeña escala, recomiendo a los pequeños emprendedores, empresarios o autónomos que piensen de la misma forma. Cada uno debe labrarse su futuro, trabajar duro y conseguir su cuota de mercado. Cada uno debe mostrar individualmente su valía, que su trabajo, su comercio o su pequeña empresa hace las cosas de un modo diferente, eficiente y beneficioso para sus clientes objetivos. Pero la suma de muchos que aportan beneficios en común, hace que el mercado crezca y por tanto, que aumenten las opciones de que los pequeños tengan su hueco y puedan subsistir.

Como digo, ha sido un placer volver y volveré el año próximo sin dudarlo. Colaborar con la Universidad era mi sueño hace unos años, es un orgullo y un placer y no dudaría en hacerlo más a menudo si surge la oportunidad.